
La vida cotidiana no siempre nos permite observar los espacios, detalles y personas que están a nuestro alrededor. Cruzamos gente, chocamos con ella y pocas veces nos miramos unos con otros. La otredad es una materia casi olvidada. Nos podemos acercar a personas y personajes que nos invitan, a través de la representación de sí mismos, a conocerlos, imaginarlos e idealizarlos en sus formas de vida singulares.