Ilustraciones de un Autista

October 3rd, 2008  |  Published in Conversations

by J. Eduardo Barragan

ilustración
El despertador sonó a las 7: 30 según lo programado. Ayer activé la alarma a esa hora para tener tiempo de abrir los ojos, poner el café en la cafetera y recordar no llenar hasta el tope el contenedor donde va el filtro. Es que cuando se llena su interior de agua, esta se desparrama y los granos de café quedan dentro del tarro de la cafetera y al beber se incrustan en los dientes, si esto sucede, hay que escupirlos presionando muy fuerte los labios y soplando para expulsarlos. Encendí el calentador, gire la perilla de la regadera para tomar la ducha del día, que bueno hubiera sido tomarla en la noche de ayer, pero llegué cansado y opte por platicar con quien se dejara ver através del medio electrónico. Qué sentido, un monologo guiado, al final es una pantalla al que le platicas, te contesta y tu respondes de nuevo, toda una dinámica de comunicación, parece que es lo mismo que hablar con un atari o cualquier sistema programado para hacerlo, pero escribir me hace sentir bien. Pareciera que cuando hablo, se amontonan las palabras en mi boca y salen a empujones, sin sentido, en cambio escribiendo, las letras fluyen una por una y cada cual, especial y enlazadas entre si formando un cuadro pintado con letras, mezcladas con palabras que crean una gran, pequeña o mediana ilustración. En fin. Tome el baño y por mientras escuchaba un CD que incluía 20 explosivas canciones de punk mientras que la grabadora de voz que utilizo para las entrevistas grababa el sonido vomitado por la bocina en la mañana. Los aparatos electrónicos me han dado la espalda en estos últimos meses, el “doctor de las Mac” me ha informado que el disco duro de mi i-pod expiro sus últimos alientos, “Alicia”, mi lap-top, en un conglomerado en el camión, murió aplastada, el doctor dice que perdió “la lógica” yo no se de computadoras, tampoco se de lógica. Por otro lado la ausencia de tecnología me ha hecho caminar y buscar cibercafés en lugares donde no pensé iniciar una relación con una maquina, en “la ferro”, “San Juan de Dios”, y los mejores, no por su ancha banda de red, los que quedan alrededor de “El Molachos” y la pulquería de Pedro Loza.

Ya disfrazado de persona civil, con pantalón y camisa a cuadros, bajé de nuevo a la cocina a servir el café, que se desparramo menos que todo el mes anterior a este día, subí a mi habitación, llene mi pipa con mota, coloque otro poco en un estuche de cassete que tenia a la mano, para usar durante el transcurso del día. En mi buro estaban los lentes que Blanca había dejado el día de antier cuando fue a mi casa. Un día extraño el de antier, unos lentes extraños también con bonitos colores. Fueron depositados en la mochila por mi mano para entregárselos a su dueña y recuperar mi boleto de “melate” que había dejado en su carro hace dos días. A cambiado, cuando ingenuamente pensamos que el carro había agotado su batería y no encendía, después de 15 minutos me pregunte en voz alta sobre la posibilidad de tener activada la alarma, algo tan obvio no debía de ser preguntado, pero ese fue el pretexto del auto para no querer encender, quitarle la alarma. A cambiado. Cómo cambia la gente después de un tiempo de no verla. Se vuelve mas distraída y despreocupada me parece. Bajé las escaleras, tomé una manzana, deposite la taza en el fregador, abrí el refrigerador para llevarme los chocolates que había comprando para Hilda en el Mercados de Abastos el sábado. Bera había bajado de la sierra a visitar y volvía con dulces para los niños desnutridos de la Huichola. Sustraje una moneda de oro de chocolate de la alacena, me sentía rico, Salí a la calle. El cabello en su lugar, donde quisiera, la música en el bolsillo, la pipa a la mano y la enmienda de escribir ” lo que me propongo al escribir”.

Esperé el camión, el 25, a veces da la parada a veces no, es como el clima, por mientras fumaba y me tranquilizaba, la vida es muy violenta cuando tienes que despertar, me quita el aire, Buckowsky alardeaba de llevar a sus setenta y cachco años, una vida sana gracias a que nunca se levantaba antes de medio día eso y por su puesto que su joven mujer le cuidaba el colesterol para que su corazón no reventara como el de un marrano en engorda. Abordé el camión, el primero en pasar, salude amablemente al camionero… no escuche respuesta. También es como el clima eso de esperar la respuesta de otros. Tomé mi asiento y espere a llegar a periférico para transbordar al excitante viaje sobre el 380. En el transcurso a la escuela y con los audífonos incrustados en las orejas pensé en la necesidad de tocar, de ensayar con la banda, ansias locas por quitar la comezón en los dedos en la guitarra. Eso por el momento estaba estancado, el tío de Noemí, la baterista, es dueño del lugar y no quiere que perturbemos a sus vecinos hasta que se vendan todas las casas de su privada. -Pinché Noemí- pensé- no, Noemí no, su tío –tío mierda- uncle shit-ya esta el titulo de la nueva canción con la que haremos honor a su mierdero comportamiento, estoy molesto y tengo que aprovecharlo. “que me propongo al escribir” es esto, escucharme en voz alta y después ser escuchado. Pintar una imagen. Describir fragmentos de tiempo, alterar la realidad y en el mejor de los casos, suscitar una opinión.

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