by J. Eduardo Barragan
Episodio 4.2 (El limbo)
2 cabezas no piensan más que una,
(Pero hacen más.)
Cerveza de $10 Featuring Lalo&Mara
En el bar, debo estar ahogado, veo peces flotando en el aire, o es la asfixia de una cadena de catarsis que me ocupan en bufar y lavar el sarro que dejó el día al pasar sobre mí.
Pero sobre mí no hay nada, tenemos para pocas cervezas, será todo lo que estará sobre mí, entre mis crisis inexistentes y las asfixias que me dejan respirar lo suficiente como para no sentirse asfixiado.
Odio los elefantes, odio al cantinero, porque lo más probable es que el odie los chicharrones de harina y también debe amar los elefantes. Letreros de “neon” no el carro, sino de esa especie de vidrio estilo “star wars” lo sé, obvio. Pero esta vez es diferente ¿Gabriel?
Gabriel no está, no estará más ¿Por qué me detengo a pensar en lo que no está? ¿No debería comenzar a preocuparme por lo que sí está? Estas tu, estoy yo, y otros que no importan, al menos no lo suficiente como para influir en nuestros deseos ¿Deseos? Deseo muchas cosas, una vez más mi fétido aliento me invade y mis pulsiones freudianas con un tinte rojizo comienzan a aparecer.
¿Si nos vamos a California? – Yo canto- Noooo!… pondremos unas micheladas y si… tu cantas- seremos como una estrella, una estrella fugaz. Los lentes oscuros, los tambores de guerra, es tiempo de elegir mi siguiente jugada, si, beberé, viviré y beberé. La risa, la risa que podría ser un llanto en mi almohada. Pensando y analizando todo.
No hay todo, hay nada ¿Cuándo te vas a dar cuenta de que no hay nada? Sin embargo tenemos todo, todo para empezar, una guitarra, un bajo y una vos que cante, la actitud para poner unas micheladas, frías, muy frías, que contrasten con nuestro cuerpo caliente y nuestro cerebro y fantasías más calientes aún.
Satanás está con nosotros, por lo menos sabe que llegaremos. Otros no lo saben ni les importa siquiera. Pero debo de estar cerca, el calor que me hace beber me hace sentir como un pollo rostizado, alguien que le han quitado sus plumas, cortado sus patas, y arrancado su cuello – qué delicia el fuego lento del infierno del mundo, girando infinito como carrusel.
¿Qué carrusel? ¿El del pollo? No! nuestro carrusel, dando vueltas sin cesar, entre palabras que no dicen nada, páginas escritas que no llegan a ningún lado, que no dicen lo que tienen que decir, dime tu ¿qué dicen estas palabras?
-Bienvenida obsesión, bienvenida incertidumbre, bienvenida señorita absurda, en estas páginas se encuentran las sabanas blancas donde se acuestan las palabras de los miserables.
2 miserables que encuentran en su egocéntrico estado la única opción: vivir. Acompañame!! Ven a vivir conmigo.
La música llegó para quedarse, Lalo no!!! Mara está con la música, quizá ella si. Mara si.
Lalo se va, siempre lo hace, llega el punto en el que me acostumbro, también llega el punto en el que esa “ida” se hace